En lugares en los que nunca jamás me habría querido encontrar.  Con sentimientos que en mi vida me habría imaginado sentir. Con la cabeza en ebullición, con la pulsera VIP en viajes para la montaña rusa de sentimientos o montada en unicornios desbocados recorriendo el arco iris.

Este es el resumen de mis últimos meses.

Olvidándome del blog por completo, he estado recomponiendo un poquito mi vida. Arropada por los mejores. LOS MEJORES, de verdad. Os puedo asegurar que la paradoja de sentirse tan querida por los amigos, a veces te hace llorar de alegría entre otro tipo de lágrimas y eso confunde un poco, pero se siente taaan bien. No sé si me explico…

Y así pasó el verano, entre playas maravillosas, terrazas con litros de cerveza, fondos marinos inolvidables, tirolinas gigantes y lluvias de estrellas que no caían. Pasó hasta septiembre, el mes de los comienzos… Pero tampoco comenzó nada.

Foto  Felix Lammers

Y aquí estamos, octubre. Las semanas de la moda acabaron y todo parece dispuesto a prepararse para el frío, para el final del año.

Sacaremos la balanza, volveremos a poner nuestros sentimientos a un lado y a otro y recorreremos de nuevo los caminos que juramos no volver a caminar nunca jamás. Hablo en plural. Soy geminis y hablo contínuamente con mis dos lados.

Porque nunca jamás no existe cuando se trata de vivir. Y eso querid@s, es lo que mejor se nos da.

¿Comezamos de nuevo?

(Nunca jamás podré agradecer tanto cariño de mis paracaídas. Os quiero.)

 

I am back

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14 mayo, 2018 // Me, myself and I

No era capaz de restablecer la contraseña de mi blog.

No he tenido tiempo para escribir.

Tengo un agotamiento constante.

Estoy demasiado ocupada intentando no engordar más.

Viajo mucho y no me da tiempo a nada.

Puedo encontrar más excusas, pero el caso es que HE VUELTO.

¿Sabíais que la película de Sexo en Nueva York 2 estaba basada en Abu Dhabi, pero se grabó íntegramente en Marruecos por las prohibiciones de los Emiratos?

Pues sí, lo descubrí mientras buscaba desesperadamente el zoco en el que Carrie se encuentra a Aidan entre los rascacielos de Abu Dhabi… Y evidentemente no lo encontré.

Encontré una ciudad nueva, cosmopolita, con unos hoteles y restaurantes maravillosos y gran variedad de nacionalidades.

Encontré burkas, niqas, hijabs… Encontré ojos maravillosos perfilados con khol y sandalias de Prada debajo de las largas túnicas.

Y encontré la paz escuchando los rezos del Islam dentro de la Gran Mezquita. Algo que nunca jamás habría imaginado. Unos rezos que salían de dentro, de los más puros sentimientos. Yo iba con pañuelo y túnica, ya que iba demasiado “ajustada” para acceder con mi americana y vaqueros negros sin rastro de piel visible. Y durante el paseo por dentro, comencé a meditar… A preguntarme por la religión, a mirar a los musulmanes que, como yo, solo buscan la felicidad, la paz interior… Y no somos tan diferentes. Solo somos personas.

En una religión en la que el papel de la mujer no es el que queremos para nuestro mundo occidental, solo el respeto mutuo puede llevar a la modernización y al avance de otras culturas. De nada sirve la intolerancia, los gritos, el racismo… ¿no creéis?

Lugares clave de Abu Dhabi:

  • The Great Mosque o Mezquita Sheikh Zayed . Uno de los lugares más impresionantes del mundo.
  • Marina Mall (pasear por sus alrededores y disfrutar del lujo)
  • Parque Ferrari (no fui, pero me quedé con las ganas)
  • Para cenar, cualquier restaurante de hotel. Nosotros estuvimos en el Souk de al lado del hotel Shangri-La. Importante probar sus dulces… ¡Exquisitos!
  • Playa: Saadiyat Beach es una de las mejores. Pone pública, pero hay que pagar.

Un mes después, tocó Marrakech. Casualidades de la vida, pero volamos a otro país con el Islam como religión.

Un lugar con mucha más historia, más auténtico. Una tierra de color rojizo cuyo contraste con el cielo deja con la boca abierta.

Gente amable, comerciales de generación en generación que tratan al turista con respeto.

Una tierra de colores, de sabores, de olores exóticos que te transportan a otro mundo. Un mundo diferente que al menos a mí me maravilla descubrir.

Cada vez que viajo gano algo. Estos dos viajes he ganado mucho más. El primero porque fue todo un aprendizaje. El segundo, porque los compañeros de viaje (mi chico y mis padres) hicieron de la visita a Marrakech un momento especial.

Lugares clave en Marrakech:

  • La maravillosa y caótica plaza
  • Jardines Majorelle + museo Yves Saint Laurent. Qué os voy a contar yo… Lugar favorito.
  • Zocos. Imprescindible perderse por ellos. Al lado del palacio Badi, está el mercado de las especias que puede pasar desapercibido. Es precioso. Se reconoce en alguna escena de Sex and the city 2.
  • Las tumbas Saadíes impresionan mucho.

Volveré para perderme en sus zocos a comprar más bolsos, especias, babouches y aceite de argán.

Volveré con la mente muchas veces, y sobre todo volveré cuando olvide de nuevo que yo tengo mi verdad, mis principios, mis metas, mis niveles de tolerancia… pero no es necesario que el resto del mundo tenga los mismos para convivir en el respeto.

A veces se nos olvida que no somos el centro de nada, incluso cuando por lo que luchamos nos parece tan lógico. No está demás ampliar horizontes.

Bsicos!

Desde luego escribir en el blog, no mucho… Pero aburrir, no nos hemos aburrido.

Despeinada, exhausta y con alguna herida de guerra. Así acabé 2017.

Pero ya entrados en este nuevo año (con 14 días parece que ya llevemos mucho más en él), lo mejor es actualizar esa lista de propósitos que hemos hecho año tras año, y darles un poco más de estilo e incluso madurez…

Si algo he descubierto en 2017, es  que la vida va en serio. Y eso, a una persona tan ignorante y feliz como yo, cuanto menos le sorprende. ¡Qué mareo! ¡Qué pendientes! De repente estábamos arriba, de subidón, dándole al cava y apuntando sueños en una libreta (invisible, porque siempre nos la olvidamos). Y al día siguiente, o veces a las horas, en el más asqueroso barro. Pelo sucio, por la cara y revolcándonos en el fondo de la desdicha.

He recorrido París, Milán, Praga, Lyon, Londres… A veces sola, otras veces en compañía. He echado de menos a muchos amigos a los que no he podido dedicarles más tiempo. También ha habido gente a la que he echado de más.

Torbellinos de emociones que me han hecho aprender muuuuuuchas cosas que espero recordar. Las comparto con vosotros, por si alguna os puede servir.

1- La salud es lo primero. El pasado año se cargó a unos cuantos a mi alrededor. Por tanto, cuidémonos. Llámalo ir al gimnasio, a pádel,  a yoga o caminar con tu perro, pero hay que moverse.  Solo tenemos un cuerpo, y aunque reconozco que este es el típico propósito anual, cuidemos nuestra salud.

2- Otro tópico, pero la segunda enseñanza del año pasado fue al corazón. Cuando parece que todo tenga que ir bien, resulta que va mal. Que inevitablemente no puedes controlar todo. Que las cosas llevan su tiempo. Y que no, darlings, que el amor como la energía, no se crea ni se destruye, solo se transforma (y a veces por el camino duele). Pero eso sí, he aprendido que está en tu mano saber cómo transformarlo hacia algo mucho mejor.

3- Algo que me está siendo muy útil: cómo desarrollar una paciencia infinita sin perder el equilibrio mental. Tengo material para un libro entero titulado “Master en Paciencia by la Stream”. Qué tortazos me he llevado hasta aprender a tener paciencia. Ya está. Ya pasó. Graduada summa cum laude.

4- Depende de la época, incluso en 2018 sentiremos a nuestro ladito la jodida ansiedad. Pero os diré que tiene truco: hay que llamarla por su nombre, saludarla, y dejarla ir. Esto es oro a nivel de sabiduría. Me siento orgullosa de saber cómo controlarla. Prometo compartir todos mis conocimientos algún día. Pero sí, es el primer paso para gestionar el estrés emocional.

5- Otra cosa que hay que tener en cuenta es que las apariencias engañan. Sí claro, ¿a que ya lo sabíais? Sí, yo también. Pero no lo tenía interiorizado hasta que vi la realidad: hay mucha gente a mi alrededor pasando malas rachas. Mucha. Y pocos, muy pocos tienen el coraje de decirlo.  Es un “si no lo digo no existe”. Hasta que yo no he dicho “estoy en la mierda” no he sabido cuánta gente estaba mucho peor que yo. Y es una pena, pero bueno. Cada uno lucha sus batallas de la forma que cree conveniente. Yo, desde luego, necesito a mi gente.

6- Viajar abre la mente hasta tal punto, que he aprendido que París me gusta casi, casi tanto como Nueva York. Que adoro perderme por sus calles, comer des galettes y, ojo apuntad, “Merveilleux de Fred“. Este postre pasa a ser uno de mis preferidos. ¡¡Y 2018 viene cargadito de viajes!! Alemania, Francia, Abu Dhabi, Marruecos están ya confirmados. Os contaré por mis stories

7- Importante también retener que las penas con cava y con amigos, son menos penas. Que a mi alrededor hay personas maravillosas con las que siempre podré contar. Personas de las que aprender, a las que escuchar. Personas a las que agradecer siempre esos momentos de risas que actúan de salvavidas y que crecerán este 2018.

8- Octava lección del año pasado: ser rubia está bien. Pero ser lo que eres, una morena de toda la vida, está mucho mejor. Esto no descarta que vuelva a ser lo que me de la gana ser, of course.

 

9- Siempre he tenido razón: el karma existe. Este año lo voy a comprobar todavía más y ya no tengo ninguna duda.

10- Todas las lecciones aprendidas en 2017 son importantes, pero si tengo que elegir una es que me quedan tantas cosas por aprender, tantos lugares por descubrir y tantos buenos momentos por venir, que es normal sentir miedo, ansiedad, tristeza y hay que saber aceptar esos sentimientos.

Nos hemos reído, también hemos llorado, hemos compartido momentos geniales y las ganas de seguir llenando las líneas de la vida no se acaban nunca.

La última cosa a tener en cuenta este año es que planificar todo esto está genial, pero el arte de la improvisación aporta mucha más pasión. Y oye, a lo de caer y levantarse ya le vamos pillando el truco 🙂

Besicos!

Si hay algo que me encanta es hacer listas: de propósitos, de cosas que me quedan por hacer, de viajes próximos, de regalos… Listas para todo.

Quizás estéis esperando a que la Navidad pase lo más rápido posible, o quizás como yo, tengáis ganas de encender todas las noches la luces y las velas y poneros un gorro de Santa Claus.

Seáis del bando “Grinch” o del de “Love Actually” en algún momento os resultará util esta lista de regalos con grandes influencias francesas. Es lo que tiene haber recorrido “La France” todo este año…

1- Broche bordado a mano de Macon et Lesquoy

Descubrí esta marca en Le Marais, el barrio parisino que me enamoró.
Son auténticas joyas que decorarán bolsos, chaquetas o camisetas dando el toque personal a cualquier look. Difícil elegir uno. Desde 20 €.

2- Pañuelo seda.

Si hay que elegir entre un clásico, que sea un carré de Hermés. Pero Gucci y Dior tienen también opciones ideales. Desde 160 €.

3- Porta anillos de cerámica.

En Etsy puedes encontrar maravillas como estas figuras para dejar los anillos. ¿A quién no le pueden gustar? Desde 60 €.

4- Curso de costura (o en su defecto la máquina de coser).

Para personas creativas y con espíritu soñador, un curso de iniciación a la costura será un gran descubrimiento para un mundo maravilloso que necesita de manos delicadas. La otra opción es la máquina de coser.

5- Joyas de Suárez.

La colección Orión es lo más bonito que he visto en joyería. Delicadas y diferentes, ideales para un capricho. Desde 450 €.

6- Cualquier cosa de Lucía Be.

Esta emprendedora con estilo propio tiene en su tienda online maravillas como la camiseta “megde” (cuánta veces lo habremos dicho este año) o el “je suis bonica”. Cuesta elegir…

7- Bolso de Sézane.

Elegir un bolso puede ser de las cosas más difíciles. Con esta marca francesa el acierto es seguro. Clásicos con estilo renovado y acabados de lujo. Desde 195 €.

8- Body de intimissimi.

Regalar lencería parece que está demodé, pero nada más lejos de la realidad. Los bodies de esta firma son cómodos, de buena calidad e ideales para sentirse poderosa por dentro y por fuera.

9- Ropa de Merci

Otra tienda de París que me conquistó. Ya sabemos dónde compran las parisinas, sin lugar a dudas.

10- Suscripción a gambettes box

Si creías haberlo visto todo en cuanto a suscripciones, te presento esta idea para que cada mes recibas varios modelos de medias, todo muy french style. Cualquier chica la necesita en su vida.

 

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